Cómo encaja con las otras cuatro piezas
Los anuncios traen al conductor. Lo demás hace que esa visita acabe en una cita y que vuelva en la próxima inspección.
La web es adonde llega el clic: rápida, con tus precios, tus horarios y el botón de cita en cada pantalla. Un anuncio que acaba en una web lenta paga el clic y pierde la cita.
La reserva online es donde el conductor elige hora y paga. Por eso podemos medir el coste por cita: la cita queda en tu agenda, con su origen.
Los SMS confirman la cita, la recuerdan el día antes y, cuando se acerca la próxima caducidad, avisan con el enlace de cita. El conductor que vino por un anuncio vuelve sin que pagues otro clic.
El agente de WhatsApp y de voz contesta a quien prefiere preguntar antes de reservar: precio, documentación, cómo llegar. Si el anuncio hace sonar el teléfono, alguien lo coge.